viernes, 19 de abril de 2013

POR EL CAMINO DE SANTIAGO: (VIII) VESTIGIOS PAGANOS


Todos sabemos de múltiples rituales y festividades católicas que tienen su origen en épocas prehistóricas, si bien luego han sido cristianizadas. El 25 de diciembre como conmemoración del nacimiento de Cristo, es una de esas fiestas. La presencia de los cruceiros en el mundo celta, nos evoca un ritual anterior al cristianismo. El Camino de Santiago no está libre de estas presencias y voy a comentar una de ellas. Los milladoiros, llamados originariamente montes de Mercurio.

Parece que en el mundo celta existía la costumbre de marcar algunos
A CRUZ DE FERRO
lugares estratégicos de los caminos mediante montones de piedras, a los que los romanos dieron el nombre de montes de Mercurio. Mercurio era el dios de los viajes. Los lugares estratégicos solían ser límites de zonas, de jurisdicciones y similares. No falta quienes digan que estos montones de piedra servían para indicar el camino en épocas de nevadas, otros van más allá. El temor a los espíritus de los muertos, con la inseguridad que generaba, se hacía más patente en las encrucijadas de caminos. Allí se intentaba apaciguarlos mediante una ofrenda en piedra. En este sentido, los montes de Mercurio representarían intentos de congraciarse con espíritus posiblemente adversos. Luego, el cristianismo coronó estos montículos con una cruz y quedaron absorbidos para la nueva cultura, como muchas otras cosas procedentes de épocas remotas. Hoy, a esos montículos de piedras a los pies de una cruz se les llama Milladoiros.
FOTO RECIENTE. FIJARSE EN EL
TAMAÑO DE LA PIEDRAS
En el Camino, la cruz de este tipo más conocida es la Cruz de Hierro, situada en su punto más alto (casi 1500 m) en la provincia de León, entre Foncebadón y Manjarín. El montón de piedras es grande, y ya en el s. XI Gaucelmo, abad de los alojamientos del lugar, colocó una cruz en la cima de un poste de unos seis metros de altura, a cuyo alrededor se fueron depositando las piedras. La cruz y el poste actuales son una réplica de los originales, que se encuentran en el Museo de los Caminos, en Astorga. Entre los caminantes sigue presente la costumbre de depositar en su base una piedra, haciéndolo con diferentes significados. Hace poco, esta Cruz de Hierro sufrió el robo de la cruz que la remataba, y no sé si fue una gamberrada o bien el deseo de restituirle su antiguo significado, quitándole el cristiano.
Esto lo digo en relación al pasado, pero hay un cruceiro en O Cebreiro, en el ábside del santuario, que me da qué pensar. Está enclavado también en una gran altura, 1300 m. aprox. y sobre un cambio de demarcación, de modo que a los pies del cruceiro sólo es cuestión de girar la cabeza para ver o bien Galicia o bien El Bierzo.
O CEBREIRO. FOTO DE 2012
A los pies de este cruceiro es frecuente ver piedras depositadas por los peregrinos, si bien algunos con autoridad mandan retirarlas, prontamente. Por eso digo que “es frecuente”, no constante. La foto que presento es del verano pasado, pero ya digo, es posible que al día siguiente ya no hubiese resto de estas ofrendas pétreas.
¿Quién quiere eliminar estos vestigios prehistóricos? ¿Molestan a algunos estas piedras? De poder, yo intentaría convencer “a quien corresponda” de lo importante que es mantener esas costumbres de cuyos orígenes todo son conjeturas, pero que se mantienen robustas a pesar de todas cuantas trabas se les puedan poner. A veces sin ningún sentido ni justificación.
No creo que quienes llevan una piedra y la depositan a los pies de una cruz en un punto concreto del Camino, tengan conocimiento del significado histórico o religioso de tal acto. Simplemente lo hacen sin preguntarse su porqué. Lo mismo que quienes preparan una hoguera en San Juan se preocupan de acopiar leña, madera y similares sin tener en cuenta la trascendencia histórica o cultural de lo que hacen. Para eso están los historiadores, los antropólogos culturales y demás gentes que estudian esas cosas.
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Conozco pocos topónimos relacionados con este tema, aunque milladoiros o humilladeros o cruces debió de haberlos en cierta abundancia jalonando el camino. En las cercanías de Santiago existe una localidad, de nombre Milladoiro, que parece que se originó alrededor de uno de ellos, del cual no conozco vestigio alguno. Que yo no conozca, no quiere decir que no exista, Tal vez haya algo documentado, que desconozco. También está sobre una cima y desde allí podían por fin ver Compostela quienes venía por los caminos del Sur.