sábado, 9 de noviembre de 2013

POR EL CAMINO DE SANTIAGO. (XXXIII) DE NUEVO EN VILAR DE DONAS

UN PASADO QUE SE FUE

Visitar Vilar de Donas me infunde una indefinible tristeza al constatar lo que ha sido y lo que ha venido a ser. Me duele comparar la grandiosidad de lo que podemos suponer que fue, a partir de la elegancia del edificio, y la decadencia imparable en la que se encuentra. Me vienen a la mente muchas iglesias del Camino, cercanas o no tanto, pero todas ellas cuidadas, menos ésta. O tal vez es una falsa impresión que me llevo al estar en esta iglesia rural, de esbeltez única, de soluciones interesantes, símbolos, peculiaridades que la hacen única, pero con un deterioro imparable que se nota nada más que se mira con ojos un poco avispados.
NAVE PRINCIPAL (COSAS AMONTONADAS)

El lugar, antiguo monasterio, estuvo ligado a la orden de Santiago, cuidadora del Camino y los caminantes. Tuvo sus más y sus menos históricos, pero todo quedó en nada con lo de Mendizábal, a mediados del siglo XIX. Tanta ruina como vemos, ¿es posible que se produzca en algo más que en siglo y medio?
HA LLEGADO A SER HERMOSA CON TANTO REMIENDO
La puerta, maravilla de herrajes, está compuesta por retales de madera a los que, felizmente, siempre se añadieron los refuerzos de hierro que tuvo antes de ser remendada. Pero yo me pregunto si nunca hubo dineros para sustituir las dos hojas de la puerta por dos robustas hojas nuevas, como ocurrió en otras iglesias de la provincia, y no quiero citar ejemplos, que sobran. Hoy no faltará quien me diga que esos remiendos confieren belleza, es cierto, pero no quita haber reforzado la puerta por su cara interna.
RETABLO DEL QUE HABLO EN EL TEXTO
EN SU EMBALAJE.
Sobre el altar hubo un retablito de piedra que representaba el misterio teológico que se reproduce en él cada vez que se celebra misa. Hoy ese retablo, de pequeñas dimensiones, viaja por diversas exposiciones de arte. Viaja tanto, que en “su” iglesia ya no se preocupan por desembalarlo cuando llega, tal vez suponiendo que pronto volverá a marchar Y, como pesa mucho, lo dejan en el suelo apoyado en una pared lateral de la nave principal.
Ese viene a ser el ambiente que se puede ver en Vilar de Donas, la puerta remendada, tal vez por falta de interés cuando se pudo arreglar, obras de arte por los suelos y moho recubriendo las paredes sin distinción de ubicación. Moho en el ábside o en las naves y con manifiesta advertencia de peligrosidad de la estructura.
NAVE DE CRUCERÍA
Sin embargo, allí, entre todo eso, está la magnificencia que podemos encontrar en la esbeltez de las naves, en la bóveda de crucería cuyas nervaduras son como fajones de sección cuadrangular; en los bonitos ajedrezados que rodean el interior del templo; en los arquillos haciendo como credencias en el ábside principal, junto al altar o en las esculturas encontradas en diferentes épocas, que nos hablan de influencias de otras culturas, como el ángel pesando almas. Todo eso viene a ser como un exponente de lo que fue este lugar y de la importancia que tuvo en el Camino, cuando recibía influencias de pensamientos nuevos que, a su vez, irradiaba a otros centros del Camino.
BALDAQUINO
En una nave del crucero se encuentra lo que fue el baldaquino, una estructura de piedra que albergaba al altar. También lo tuvieron otros templos importantes, como la catedral compostelana. Este baldaquino está coronado por una reproducción del cercano castillo de Pambre. Su significado viene a evocar la tienda que construyeron los judíos en su éxodo a través del desierto, para custodiar en ella las Tablas de la Ley, símbolo de la Alianza con Jehová. Puesto que la misa representaba, y reproducía, la Nueva Alianza, también se cobijaba bajo una estructura en forma de tienda, que es el baldaquino.

ESCULTURAS ENCONTRADAS EN OBRAS ANTERIORES
      Vilar de Donas, la grandiosidad perdida y no recuperada, que vemos irse. Piedras que gritan pidiendo una restauración. Ojalá que quienes tienen capacidad para hacerlo, escuchen esos gritos. Como en otras iglesias del Camino, es preciso hacer muchas cosas aquí.

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Este comentario no quiere referirse para nada a quienes están custodiando el templo. Son personas con gran profesionalidad, que hacen que la visita resulte inolvidable, también por su personal contribución a ella.