domingo, 9 de junio de 2013

POR EL CAMINO DE SANTIAGO: (XIV) TIENDAS COMPOSTELANAS

Los peregrinos, una vez llegados, quieren volver pronto a sus casas. Es posible que el tiempo del ensueño haya sido corto o largo, cada uno sabe sus circunstancias, pero el Camino, con sus sueños, sus ansias, sus encuentros, con todo cuanto trajo consigo, se ha terminado. Hay que marchar, es preciso irse.

Pero antes conviene hacerse con algún recuerdo que para cada uno evoque la aventura que ha significado llegar a Compostela. Eso ha sido así desde siempre. En  Santiago se han vendido recuerdos porque se han comprado, pues todos quisieron irse con la prueba de haber estado aqui, con el recuerdo o con el regalo.
Todos la llevan 
Los alrededores de la Catedral están repletos de tiendas de regalos y recuerdos. Muchos son abominables, la verdad. Otros reflejan un arte especial, fino, a base de cerámica, plata o azabache, que harán las delicias al mirarlos y recordar las circunstancias en que fueron comprados.
Por regla general, suelen ser objetos pequeños, los peregrinos no vienen cargados con grandes maletas, si bien algunas tiendas avisadas, situadas todo a lo largo del Camino, disponen páginas web en las que muestran sus catálogos. dispuestas a vender a domicilio. Pero son pocas, pues ya sabemos el refrán de más vale pájaro en mano...
No quiero hablar de lo que se vende. Algunos objetos no merecen la pena y otros requieren mas espacio del que voy a utilizar, pero sí voy a hablar de dónde se venden.
Primera mitad siglo XVI
En los mercados medievales se vendía en estructuras llamadas "tiendas". Es curioso, pero hoy día esa palabra tanto designa a esa estructura (tienda de campaña), como al lugar en que se desarrolla la actividad (tienda de ropa). 
He oido decir que en la baja Edad Media, los judios se hicieron con el comercio que generaban los santuarios que eran centro de peregrinación. No lo sé ni he podido comprobarlo por ningún sitio. Pero sí puedo decir que aquí, en Santiago, las tiendas dedicadas a la venta a peregrinos desarrolló una estructura que ha permanecido inamovible durante algunas centurias.
Los de mayor antigüedad que puedo mostrar están situados en las paredes exteriores del clautro de la Catedral, un edificio renacentista de la primera mitad del siglo XVI. y podemos verlas en la plaza de Platerías.
Casa del Cabildo, siglo XVIII
Dos siglos más tarde, en el XVIII, la familia Sarela, saga de arquitectos compostelanos cuyo fundador fue discípulo de Fernando Casas Novoa, autor de la fachada del Obradoiro, construyeron la Casa del Cabildo, también en la plaza de Platerías.
Años más tarde, pero en el mismo siglo XVIII, se reestructuró la fachada de Azabachería, con sus correspondientes tiendas.

Azabachería. Siglo XVIII (final)
Si no fuese por sus correspondientes entornos arquitectónicos, no podríamos atribuír estas tiendas a ningún estilo artístico. Tal vez su estructura fue tan funcional, que se fijó a lo largo del tiempo, no apareciendo ninguna alternativa que fuese más válida para la venta en estas circunstancias.
En el siglo XX, concretamente en 1941, se construyó el mercado de abastos (segundo edificio más visitado en Compostela). En su interior hay una distribución acertada e interesante, pero quiero hacer notar que, en sus disposición comercial, presenta tiendas con la misma estructura que las que tienen las tiendas que rodean la Catedral.
Plaza de abastos, 1941
Me gusta ver que una estructura que ha mostrado ser eficaz para la función a la que se destinó, ha sido capaz de resistir varios siglos en el tiempo y varias modas constructivas.
Hoy día, ya son pocas las destinadas a los fines
para los que fueron creadas. tal vez las de Azabachería mantengan sus funciones iniciales. Las de Platerías se dedican a la venta de joyas que, en general, son recuerdos de Compostela. Las de la casa del cabildo han tenido suerte diversa, una o dos pertenecen a una joyería y las otras dos (las de la foto que presento) forman parte del museo en que se ha transformado la casa. En el mercado de abastos son pocas las que permanecen abiertas. Hoy es preciso tener mucha mercancía y los locales son exiguos. Tal vez ésta sea una de las razones de su cierre.