jueves, 11 de julio de 2013

POR EL CAMINO DE SANTIAGO:(XX) LO POPULAR EN EL BARROCO COMPOSTELANO

Siempre que lo popular irrumpe en el arte, se genera un resultado que me gusta. Cuando aparecen sus trazas en escultura, pintura, música o donde sea, encuentro como un aire fresco por encima de academicismos en cierto
JUEGOS DE SOMBRAS EN RÚA NOVA
modo muertos, o carentes de vida. Porque para mí, es eso lo que traen las irrupciones de lo popular, los aires vivos.

En Santiago, no iba a ser menos, lo popular está por todas partes, siempre que lo sepamos encontrar. Basta mirar con ojos sabios para encontrarnos con sus pinceladas en múltiples estructuras.
Fundamentalmente, Santiago está construido con granito, piedra dura y difícil de trabajar. En ese plan, jugar con elementos cómplices pudo ser algo de gran rendimiento estético. El cómplice ha sido, y sigue siendo, el sol con los juegos de luces y sombras que proyecta sobre los relieves de las fachadas granítica. Y como el sol se mueve, también lo hacen las sombras, de modo que Santiago va cambiando de aspecto a lo largo del día. Lo sabemos los compostelanos con relación al Obradoiro, que casi nunca es igual a como lo vimos la vez anterior, debido a sus luces y sombras.
CASA DE LA PARRA
Pero también ocurre eso con arcos y peraltes, con bordes de ventanas, molduras de puertas o fachadas de casas sin pretensiones de monumentalidad. El sol pasa por ellas y va dejando su huella en forma de juegos de sombras perecederas.
Por otra parte, en el siglo XVIII, la época de los grandes constructores compostelanos, los productos del campo alcanzaron la categoría de elementos decorativos. Hoy vemos cómo son frecuentes los racimos de uvas, las peras, las manzanas y muchos otros tipos de futas,
CASA DAS POMAS. RUA NOVA
normales en las huertas vecinas compostelanas, elevados elementos ornamentales en la Compostela de la época. Tal vez más de un cantero de los que esculpían aquello, tomó como modelo las frutas que le habían preparado en su casa para la comida. Me gustaría saber qué pensarían las gentes de entonces al ver que las uvas del Ulla aparecían esculpidas en la fachada de la Catedral, por poner un ejemplo no extraño. Lo popular y cotidiano ensalzado como elemento artístico.
Tal vez ya entonces las uvas, y su producto inmediato, el vino, figuraban en las ideas de los santiagueses como un elemento digno de ser encomiado. En las casas, como hoy, se hacía vino con las uvas producidas por las propias viñas. Y esta familiaridad con las vides llegó al arte. Lo cierto es que las quías de las
CATEDRAL. PUERTA SANTA
parras comenzaron a trepar por el surco de las columnas salomónicas de los retablos y hoy, en Santiago, todas parecen haber sido esculpidas en un otoño ubérrimo, tal es la cantidad de racimos que tienen, mientras aportan solemnidad a retablos de múltiples iglesias de diversa categoría (conventuales, monásticas, parroquiales, rurales, catedral, etc).

BUENA COSECHA DE UVAS
MADRE CON SU HIJO
Si hablo de popular y arte, comentaré que hay una Virgen, barroca, que me gusta mucho. Al revés de otras coetáneas, propias de la Contrarreforma, que aparecen como amorfas y en pose de no saber posar, ésta que comento representa una joven rolliza, con su hijo, también rollizo y juguetón, y un aspecto de moza sana, contenta de la vida, pareciendo haber venido a Santiago procedente de cualquier aldea de la Mahía. Sonrosada, con la melena a la vista y aspecto de madre alegre y respetable.
Esta imagen se puede ver en la iglesia del convento de S. Paio Antealtares, entre parras que suben por las columnas salomónicas y, con suerte, escuchando música procedente de un órgano del siglo XVIII, tocado por alguna monja.
Una visita recomendable, mucho.