viernes, 23 de agosto de 2013

HERRAJES SAGRADOS

CATEDRAL DE LUGO.
PUERTA NORTE
Sabemos que la importancia de un edificio se manifiesta, también, por las dimensiones de su puerta principal. Cuando dicha puerta era amplia, solía construirse con varios tablones dispuestos verticalmente, ensamblados por flejes metálicos o por otros tablones, dispuestos horizontalmente.
A veces, y no es infrecuente que suceda de este modo, los flejes que comenzaron siendo utilizados para conferir rigidez a las puertas, pasaron a adquirir aspectos decorativos, como es el caso de los de algunas iglesias. Pero antes de que ocurriera esto, adquirieron una nueva disposición y en vez de estar como escondidos en las partes posteriores de las hojas de las puertas, pasaron al exterior, confiriéndoles gran belleza y valor.
Aunque hay diversas iglesias en la provincia de Lugo con este tipo de herrajes, comentaré sólo los que están en las puertas de tres de ellas, por representar para mí lo mejor de este tipo de trabajo artístico, sin perder por eso su inicial función de reforzamiento de las puertas.
AZUCENAS EN LOS HERRAJES DE LA
CATEDRAL DE LUGO
En la puerta norte de la catedral de Lugo tenemos unos maravillosos herrajes. Los flejes adoptan la forma de grandes paréntesis enfrentados que encierran otro, de disposición horizontal. Los flejes están como ramificados en múltiples lazos. El horizontal superior tiene incrustadas azucenas de tamaño natural. En ese mismo conjunto superior es posible ver cómo estos herrajes se apoyan en los goznes de la puerta.
PUERTA DE VILAR DE DONAS
Similares, pero no tanto, son los de la puerta de la iglesia de Vilar de Donas. Similares, pues se inspiraron en los de Lugo, pero no se dispuso del presupuesto con que contaban en la catedral. Por eso la similitud no llegó a más.
No obstante, esa misma sencillez, esa pobreza podríamos decir, le confiere una solemnidad a esa puerta que hace que sea posible permanecer ante ella un buen rato inmerso en propias cavilaciones. Vilar de Donas es una iglesia rural, que hoy se reestructura después de un pasado histórico. Esas puertas son testigos mudos del pasado. A veces, recordando las puertas de la catedral de Lugo, bien pintadas y arregladas, y viendo las de Vilar de Donas, con las vetas carcomidas y las maderas dignamente remendadas, me he preguntado que cuáles me gustan más y nunca sé qué contestar de modo categórico. Es lo de siempre, la pugna entre la digna sencillez y la sobria opulencia que se deja adivinar.
 
PUERTA REMENDADA DE VILAR DE DONAS


MEIRA
Caso diferente es el de la iglesia de Meira. Tras pasados mejores, hoy es parroquia, pero muestra parte del esplendor que tuvo. Su puerta es impresionante. De dos hojas, cada una de ellas presenta flejes que suben en su parte próxima a las bisagras. De ellos van saliendo como ramas horizontales que van a terminar muy ramificados en la parte central de la puerta. Muchas ramas terminales tienen formas de animales, como perros, ranas, serpientes, etc.
CERRADURA DE LA PUERTA. IGLESIA DE MEIRA
Una cosa me intriga desde siempre en la puerta de la iglesia de Meira, y es que se cierra desde fuera. ¿Quien la cerraba? Siempre creí que el que la cerraba quedaba dentro del recinto una vez realizada su labor. Vemos que aquí no era así. Cerradura y cerrojo se manipulaban desde fuera.
Solo conozco un caso similar, el de la cárcel de Ponte de Lima. Pero en este caso está claro que quien manipula los cerrojos era el carcelero que, supongo, no querría quedar dentro. ¿Le ocurriría lo mismo al encargado de la puerta de la iglesia de Meira? 
PONTE DE LIMA. CERROJOS DE LA CARCEL