martes, 22 de abril de 2014

SOBRE SERES VIVOS. CONSANGUINIDAD E INMIGRACIÓN

A partir de lo que escribo, se puede pensar que, biológicamente, no me gustan las poblaciones pequeñas. Eso es cierto por motivos que voy explicando, pero no quiero generalizar. En realidad, salvo unas cuantas cosas concernientes a biología molecular, en biología no existen reglas generales que reciban el reconocimiento de leyes. 

ESQUEMA DE INMIGRACIÓN
UN INDIVIDUO DE TIERRA FIRME
SE APAREA CON UN HABITANTE
DE ISLA
Lo que es bueno para un grupo de individuos, puede ser pernicioso para otros y siempre depende de la estrategia biológica de la especie en cuestión. Pero los bajos tamaños de población, en casos de reproducción sexual, son peligrosos para el mantenimiento de las poblaciones. Siempre se llega a situaciones consanguíneas y eso puede no ser bueno.
En poblaciones pequeñas, la inmigración constituye en fenómeno biológico importante. Ocurre cuando uno o más individuos procedentes de otra población se instalan en una que llamamos receptora. ¿Por qué es importante? Porque suponemos que los individuos inmigrantes aportan alelos nuevos a la población que los reciben que, por tanto, genéticamente se renueva o enriquece gracias a esto. Lo mas frecuente es que la variabilidad vaya apareciendo a lo largo de las generaciones, que normalmente surge gracias a la  de mutaciones. Pero si la tasa de mutación es de uno por millón (de copias de gen, o de gametos) y la población es de treinta individuos, hemos de pensar que se ha formado a partir de sesenta gametos. Poca variabilidad nueva puede residir en tan exiguo número de gametos con tales frecuencias de aparición. Si, procedente de otra población, llegan individuos adultos, seguro que traen alguna variabilidad no existente en la población que los recibe, que de este modo, se verá enriquecida.
Entre algunos parques naturales, se generan inmigraciones artificiales intercambiando machos. Después de permanecer un tiempo en las poblaciones receptoras, esos machos se devuelven a sus lugares de origen, pero las poblaciones en las que estuvo durante un tiempo, quedan renovadas genéticamente siempre que el macho deje descendientes en ellas.
Esto de los machos inmigrantes es algo muy curioso dentro de la biología de poblaciones, y siempre relacionado con su efecto de ser portadores de una posible variabilidad genética no existente en las poblaciones receptoras. Por ejemplo, existen múltiples datos, tanto en aves como en mamíferos, que nos hacen pensar que esos machos inmigrantes poseen mayor éxito que los machos residentes a la hora de aparearse con hembras de las poblaciones que los reciben. De este modo, los genes portados por esos machos se mezclan en pocas generaciones con los genes de la población receptora. Se generan, por tanto, nuevas combinaciones de alelos. Podemos decir que, genéticamente, la población receptora se enriquece con nueva variabilidad aportada por los inmigrantes. Ciertamente, estos nuevos alelos pudieron haber aparecido por mutación en la población receptora, pero si ésta es pequeña, es poco probable que ese sea el camino biológicamente adecuado. 
Más eficaz será la inmigración. por algunas consideraciones que voy a exponer. Un gameto portador de un mutante nuevo, entre el resto de gametos producidos, tiene pocas probabilidades de fecundar un gameto femenino. Esto es así debido simplemente a su baja frecuencia entre la totalidad de gametos producidos por el progenitor. En caso de poder fecundar, nacerá un individuo que deberá superar la intensa acción adversa por parte de la Selección Natural, antes de alcanzar el estado adulto.  
Cuando se produce una inmigración, el alelo nuevo (o los alelos nuevos ), llegan en un individuo adulto, en estado reproductor, que ya ha superado todas las actuaciones adversas por parte de la Selección Natural. 
En biología de poblaciones, muchos procesos históricos se explican mediante procesos migratorios, pudiento, incluso, deducir el rigen poblacional de los teóricos individuos que migraron.