martes, 15 de septiembre de 2015

Animales sin costumbres sanguinarias

LA VIDA FLUYE. PREDADOR-PRESA
Veo en la televisión un programa divulgativo y hablan de las "costumbres sanguinarias" de los animales carnívoros, mientras se ofrecen imágenes de animales atacando y persiguiendo a sus presas. Pienso que no se debe hablar de un modo tan fuera de lugar, pues es preciso dar a las cosas, y a los procesos, el nombre que en realidad les corresponde. En la Naturaleza no hay asesinos, nadie mata con premeditación, alevosía o con otras finalidades perversas. Eso solamente lo hace el hombre. En la Naturaleza se mata para vivir y nada más. Ni siquiera hay muertes que pudiéramos calificar como "en defensa propia", pues los animales han desarrollado mecanismos que "enseñan" a quienes les atacan que conviene no repetir la agresión, gracias a provocar en ellos, la aparición de oportunos actos, que conocemos como reflejos condicionados.

De manera paralela, en algunos vegetales aparentemente indefensos, no son pocos los agentes bioquímicos que provocan reacciones de tipo alérgico en los herbívoros que intentan comerlos: los efectos urticantes de las ortigas y de espinas de algunos cactus, acebos y similares, funcionan de esta manera. Del mismo modo, las agujas de silicio o de carbonato presentes en no pocas gramíneas o en hojas de higueras, les sirven para realizar esa defensa. Por no hablar de otros mecanismos más complicados, como sería el de aquellas
SE DEFIENDEN
especies que, si bien son inofensivas, adoptan morfologías semejantes a las de otras especies poseedoras de mecanismos de defensa (se conocen como mimetismo estos tipos de defensa). Pero ningunha planta tiene mecanismos que maten a su posible predador, cuando menos en las dosis en que éste la come. Cosa distinta (y desastrosa) ocurre cuando el hombre se mete por medio de todo, aplicando sus conocimientos. Capítulo aparte lo constituyen las plantas carnívoras, que deben ser consideradas como predadoras.
También en animales aparecen otros mecanismos de defensa, que básicamente consisten o en escapar o en esconderse. Hay animales que corren mucho, pudiendo desarrollar velocidades asombrosas. Otros no corren a gran velocidad, pero lo hacen describiendo trayectorias sinuosas, o suben a los árboles, o hacen cosas raras con tal de conseguir huir de su perseguidor. Hay animales que no escapan y, para librarse de sus predadores, o se esconden o se disimulan gracias a coloraciones especiales que hacen que, de permanecer quietos, sea difícil distinguirlos del entorno (se llaman crípticas las coloraciones de este tipo.

SE DEFIENDEN
Los animales necesitan comer por dos razones fundamentales. La primera de ellas es obtener la energía que les llega contenida en las moléculas biológicas presentes en cuanto comen. La otra razón que tienen los animales para comer, es la obtención de esas mismas moléculas biológicas para construir con ellas las estructuras necesarias para su propia vida. Es decir, comiendo satisfacen sus necesidades energéticas y estructurales.
A veces no nos damos cuenta de que, gracias a la alimentación, hay moléculas que hoy forman parte de cada uno de nosotros, pero que hace unos pocos días formaban parte de aquellos seres que nos sirvieron de alimento. Una molécula de glucosa, por citar un caso, sintetizada por un vegetal y que fue almacenada en el mismo en forma de almidón, a los pocos días puede estar en nuestro organismo participando de nuestras funciones biológicas. Esto es válido también si hablamos de grasas o de aminoácidos.
Gracias a la energía que reciben con la alimentación, los seres vivos, además de realizar todas las actividades vitales que deben realizar, y que le aprovechan a él mismo, tienen que ejercer las funciones relativas a la reproducción, contribuyendo de este modo al mantenimiento de la población a la que pertenecen. Esa, la de la reproducción, es una actividad que tiene que realizar cada individuo y que, generación tras generación, se traduce en el mantenimiento de la especie.

A LA CARRERA
En los humanos existe una costumbre, que viene de la Edad Media, que consiste en enjuiciar las prácticas animales como dictadas por virtudes o vicios, sin tener en cuenta que tanto virtud como vicio son componentes de la conducta humana y de cada una de sus múltiples culturas. Se nos ha enseñado a admirar a las hormigas por laboriosas, a odiar a las serpientes por engañosas, a menospreciar a los zorros por astutos o a los mulos por tercos. Las cigarras son ejemplo de vagancia inútil. Tenemos insultos que hacen referencia a supuestas conductas animales, como zorrería o burrada. Bajo este mismo concepto, los animales carnívoros son asesinos y, por tanto, no está mal recriminar sus conductas o, incluso, condenarlos a morir, y matarlos sin justificación de ningún tipo.
LA LUCHA PREDADOR-PRESA
En general, podríamos decir que asesino sería el animal que mata movido por unas motivaciones que aparecerían como negativas en caso de ser definidas con criterios humanos. No obstante, esas motivaciones están por completo ausentes en las conductas animales. Nunca hablamos de conductas sanguinarias o criminales ni de los asesinatos que se perpetran en la Naturaleza, porque en ella no hay nada ni de una cosa ni de otra. Hay necesidades de energía a corto y a largo plazo. Las necesidades a corto plazo, son las propias de cada individuo. A largo plazo, son las necesidades de la especie de la que forma parte y que hay que mantener. Ambas se satisfacen con la dieta de cada uno de los individuos concretos.

De conductas asesinas sabemos mucho los seres civilizados, no los animales.