lunes, 21 de septiembre de 2015

No seremos como dioses


AHI EMPEZÓ TODO
El Génesis nos relata que quien instigaba a Eva para comer el fruto prohibido, le prometió “Seréis como dioses”. ¿Qué se entendía por ser como dioses? Tal vez poseer la sabiduría total, el ser inmune al dolor y, fundamental, disfrutar de inmortalidad. Está claro que, sigo con el Génesis, Adán y Eva no lograron lo prometido. Pero este deseo de ser divinos ha sido una constante de la humanidad.

Siglos más tarde, en la religión griega existía una sola falta contra los dioses, llamada Hybris, consistente en quererlos emular, ser como ellos. Recuerdo ahora a Ícaro queriendo volar y pegándose con cera unas alas en su espalda. Nos cuenta el mito que, al subir, el sol derritió la cera e Ícaro cayó al suelo. En las diferentes religiones, siempre los sacerdotes nos dijeron que a los dioses no les gusta que queramos invadir su territorio y, por eso, nos castigan cuando queremos hacerlo. En un cuadro, atribuido a Brueghel, se representa esta caída de Ícaro entre gentes dedicadas a sus tareas cotidianas porque, piensa el pintor, a nadie le importan los castigos que otros puedan recibir de los dioses. Incluso para el mismo pintor, la caída es algo secundario e Ícaro aparece
ÍCARO CAE AL MAR
en un lateral del lienzo.

No obstante, ese deseo de emular a los dioses sigue presente en nuestro inconsciente. Cuando un muchacho, en un momento bravucón dice estar “como dios”, tal vez crea pronunciar una brutalidad muy soez, cuando realmente su dicho está enlazando con una tradición cultural tan antigua como el hombre, al menos en el sentido bíblico.

Ser como dioses… La hybris griega como estímulo conceptual, querer saber cada vez más, generar vida, erradicar el dolor de nuestras vidas, ser inmortales, entre otros deseos. ¿Son sueños realizables? Vamos a ver:

Creo que la génesis de vida artificial es algo que perseguimos, aunque está lejos de ser alcanzada. No obstante, está siendo un reto muy fecundo en descubrimientos, en proyectos de investigación y en ríos de tinta en prensa más o menos sensacionalista revestida de aires serios.
BIOLOGÍA MOLECULAR
UNA FALSA PUERTA

La erradicación del dolor sí está bastante lograda, creo yo, si bien es una opinión puramente personal. Sigue habiendo dolor, pero es posible disimularlo con tratamientos paliativos.

La inmortalidad (¡Ah!, la inmortalidad), constituye un sueño que cada vez está mas claro que nunca será conseguido, si bien se incrementa la expectativa de vida, retrasándose la muerte. No obstante, a veces parece como que se nos quiera confundir. Por ejemplo, se persigue la curación de una enfermedad que causa un elevado índice de mortalidad, haciéndonos creer que, una vez erradicada tal enfermedad, ya nadie morirá. Eso ocurrió con la tuberculosis, por citar un caso, ya (casi) nadie muere de esa enfermedad, pero ahora se muere por otras causas. A veces se acomete el arreglo de curvas en carreteras porque en ellas “muere mucha gente”. Está bien que se haga, pero no que nos hagan creer que los que allí morirían ya se han salvado de morir.

Hoy ya no está bien visto recordar que somos mortales, pero es así. Incluso en nuestra Galicia, hace años las aldeas convivían con los cementerios, que estaban en medio de los núcleos de población, a veces compartiendo espacio con los lugares de fiestas. En esas
ESPADAÑAS EN UN CEMENTERIO
RURAL GALLEGO
mismas poblaciones, hoy los cementerios se han trasladado a las afueras, pensando tal vez que no recordando la muerte podremos ser más felices.

A veces cuesta admitir nuestras limitaciones. Creo, es mi opinión, que hasta que no las admitamos, en cierto modo seremos seres inmaduros. Y creo que en esto hemos dado un paso atrás, queriendo olvidar que una espada de Damocles se cierne sobre cada uno de nosotros.

Mientras, que la investigación biológica siga descubriendo cosas relativas a la vida, que serán logros de la Humanidad y tal vez nos confieran mayor calidad de vida, mientras la disfrutemos...

La imagen de las espadañas la he realizado yo. Las otras tres son del fondo de Google.