miércoles, 11 de junio de 2014

BONDAD Y BELLEZA (I)

Puesto que se tiene la idea de que detrás de cada función biológica está un gen, antes de descifrarse el genoma humano se calculaba que tendríamos unos cien mil genes, pues tal era el número de funciones detectadas en nuestra actividad biológica cotidiana. Luego, el genoma indicó que sólo tenemos veinticinco mil, pero las cien mil funciones estaban descritas.
Estos dos datos, el teórico y el experimental, coincidieron gracias a un concepto antiguo, según el cual cada gen puede ser responsable de más de una función. A esa cualidad se le llamó desde siempre “pleiotropía” y existen diversas explicaciones moleculares que nos indican el modo en que tal propiedad puede ocurrir. Hoy se admite que la pleiotropía es un comportamiento muy general de los genes.
MALO
En los cuentos infantiles se nos hacía ver a princesas y caballeros hermosos adornados con maravillosas virtudes. También en las artes plásticas se nos han representado a los personajes malvados como seres feos, mientras que los buenos son hermosos. Tenemos un refrán que redunda en esto: “la cara es el espejo del alma”. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Existe alguna base biológica que sustente tal creencia? Dicho de otro modo, ¿son pleiotrópicos los genes responsables de caracteres morfológicos o de rasgos conductuales?
Para responder a estas preguntas, sería conveniente realizar algún tipo de experimentación. Algún tipo de selección en animales mas o menos próximos al hombre, y ver si existe respuesta positiva a cualquier modo de actuación basada en caracteres conductuales o morfológicos.
BUENA
Tendríamos que decidir qué entendemos por “belleza” y por “bondad”. Unos caracteres en que entran tanto componentes personales como objetivos. Indudablemente, un ser bello ha de ser armónico, infundir serenidad en quien lo contempla o disfruta (pienso en obras musicales), ha de ser digno de ser querido y muchas cosas más y ha de tener unos rasgos objetivos capaces de transmitir esas sensaciones. ¿Existe base genética para estos caracteres determinantes de tales rasgos? La misma reflexión cabría hacerse con relación a “bondad”, carácter más propio de la conducta que de la apariencia.
UN COMPORTAMIENTO - UN ASPECTO
Ocurre que ambos caracteres están muy influidos por condicionantes culturales, de modo que resulta muy difícil una definición universal de “belleza” y “bondad” cuando la referimos a humanos, que es donde radicaba mi reflexión.
Ya digo, sería preciso hacer una selección con animales próximos al hombre para ver si la selección es eficaz, es decir, si después de varias generaciones seleccionando un carácter concreto, vemos que la población sobre la que se actúa se va volviendo más homogénea respecto al carácter seleccionado que, además, incrementa su expresividad en ella.
Por suerte, en este caso, hay dos especies de mamíferos en los que se viene realizando este tipo de selección. Estos mamíferos son especies biológicamente muy próximas a nosotros. Es decir, tenemos muchos genes similares y, en general, un genoma también similar.
Veamos los casos a los que me refiero: Uno de ellos es el toro de lidia. Después de seleccionar durante muchas generaciones teniendo en cuenta su bravura, se ha conseguido obtener un animal con un comportamiento determinado, pero con una morfología también determinada.
El otro caso lo constituyen los perros. Hay infinidad de razas,
COMPORTAMIENTO Y ASPECTO
CONCRETOS
cada una de ellas definida por sus comportamientos concretos, pero también por una morfología, que también es concreta. Tan relacionados están morfología y comportamiento en perros, que a través de su aspecto podemos saber la raza a la que pertenece uno que esté en reposo y sin que sea preciso que muestre sus caracteres conductuales, que son los que, posiblemente, fueron seleccionados.
En ambos casos, vemos que existe una correlación entre morfología y conducta. El que también ocurra en nosotros queda como simple hipótesis no científica, puesto que no se puede comprobar de modo experimental.
OTRO ASPECTO, OTRO COMPORTAMIENTO
Quede como una simple opinión para charlar sobre ella en una tarde como ésta, en la que se nos castiga de nuevo con una entristecedora lluvia de primavera.