jueves, 28 de julio de 2016

Nombres en biología 4 Proteína

No tengo nada en contra del consenso general acerca del origen del nombre "Proteína", muy acorde con su función estructural en los seres vivos. Pero la evocación al dios Proteus en este nombre también me gusta mucho, la verdad.

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 Cuando se descubrieron las proteínas, casi de inmediato fueron relacionadas con moléculas específicas de los seres vivos. Pronto pasaron a ser catalogadas como “principios inmediatos”, así llamados por ser considerados las piezas fundamentales con las que se construían los organismos.

Esos principios inmediatos son los hidratos de carbono, los glúcidos y los prótidos. A diferencia de los otros compuestos, las proteínas son polímeros de una serie de veinte moléculas diferentes, los aminoácidos, que además de disponer en su composición de una parte constante formada por un grupo ácido, otro amino y un hidrógeno, tienen radicales diferentes, tanto en tamaño como en cualidades químicas. La polimerización de estos aminoácidos genera las proteínas, que, lógicamente, pueden tener secuencias y estructuras casi infinitas.

POSIBLE ESTRUCTURA ESPACIAL
DE UNA PROTEÍNA
Los otros principios inmediatos, como pueden ser los glúcidos, tienen morfologías y estructuras moleculares tremendamente rígidas, por cuanto son polímeros formados por un sólo monómero y, por tanto, las estructuras moleculares derivadas resultan ser muy uniformes, lo cual no deja de tener su importancia biológica. Otro tanto pasa con los lípidos: independientemente de su importancia biológica, hay una gran uniformidad estructural en estas moléculas.
Existen dos hipótesis sobre el origen del nombre “proteína”. Según unos autores, podría derivar del griego, “proteios”, con un significado semejante al término latino “primarius”. El bioquímico holandés G.J. Mulder lo usa en el año 1839 designando con él a los cuerpos albuminoideos para hacer resaltar su importancia básica como constituyentes de los organismos vegetales y animales. Berzelius, en carta dirigida a Mulder el 10 de julio de 1838 sugiere el término proteína para los albuminoides y propone ese término cogiendo como base el mismo “proteios”, pero en este caso en el sentido “de primer rango”.
POSIBLE ESTRUCTURA DE
OTRA PROTEÍNA
En el mismo plan de significado, conviene tener en cuenta otro hecho importante en la biología, como fue el asombroso descubrimiento del microcosmos presente en una gota de agua, invisible a simple vista, pero perfectamente estudiable con la ayuda del microscopio. Eso ocurrió a partir del siglo XVII y cada vez fueron apareciendo nuevas formas. Como los primeros animales que aparecieron estaban presentes en hierbas mojadas (infusiones), fueron llamados genéricamente “infusorios” y son los actuales ciliados. Uno de los primeros descubiertos fue la Ameba, conocida por su movimiento por medio de pseudópodos, llamado “ameboide”, lo cual no le permite tener una forma definida, como ocurre con otros ciliados como Voticela, Paramecium o Ceratium. Todos estos seres recibieron el nombre de Protozoos, y también en este caso no falta quien diga que tal nombre tiene un origen semejante al de proteína, con el añadido “zoo”, animal, y que significaría, más o menos, animales “primeros”, “básicos”.

AMEBA, SIN MORFOLOGÍA CONCRETA
Con este mismo criterio, cuando se descubrió una substancia, aparentemente amorfa y de estructura coloidal, presente en el interior de las células y en la que estaban presentes los orgánulos celulares, se le dio el nombre de protoplasma, “plasma básico”.
Hasta aquí, todo perfectamente lógico y comprensible, pero voy a presentar otra hipótesis acerca del origen de estos nombres. También sería de origen griego, pero en este caso procedería de su mitología. El dios griego Proteus vivía en el fondo del mar. Después de la guerra de Troya es capturado por Menelao, que quiere que lo lleve de regreso a su casa. Proteus se esconde reiteradamente cambiando de forma, y así no presenta ninguna morfología propia suya, adoptando siempre cualquier otra, tanto de ser vivo como de cosa inanimada. Por tanto, no podía ser definido por su forma, que no tenía, pero sí por sus cualidades. En las amebas, seres vivos, como en las proteínas, compuestos bioquímicos, se da esta misma característica: no tener una forma definida pero sí disponer de cualidades concretas.

PROTEUS
No falta quien diga que tanto el nombre de Protozoos como el de Proteínas esté escogido en recuerdo y en honor de ese dios que tampoco tenía forma propia. El nombre que no está de acuerdo con esta explicación es el de protoplasma, pero no por eso vamos a desdeñar la hipótesis, pues sabemos que las palabras cogen vida propia y muchos las usan después sin conocer su origen etimológico. Este pudo ser el caso cuando se dio tal nombre a la sustancia intracelular, al igual que ahora se habla de cementos híbridos, pues el calificativo de híbrido se aplica en este tiempo a cosas que tienen su origen en mezclas, o son intermedios entre situaciones bien definidas, careciendo de cualidades vitales.


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